LA ESCRITURA, UN ANTES Y UN DESPÚES

Hola, soy Martina Brodd, estudiante de la Tecnicatura Superior en Publicidad de Tres Arroyos. Mi cercanía con la escritura comienza en la primaria, este recuerdo que hacia cuentos cortos sobre personajes de ositos y su madre osa. Otro acercamiento fue que me enviaba cartas con una amiga. Nos mandábamos nuestros afectos y deberes para hacer en casa diferentes cálculos. Era muy emocionante la llegada de una carta a mi casa, era enviada de manera formal, enviada por correo postal. Toda una sorpresa abrir ese sobre, por más pequeño que fuera. Un poco más grande, en secundaria, con varias amigas nos escribíamos mensajes escritos. Al principio de cada cartita, nos enviábamos nuestros cariños junto a una noticia buena o mala por contar. Cada mensaje, muy ornamentado, colorido y extenso. Incluso recuerdo, que con una amiga nos enviábamos cartas con un cierto código que habíamos inventado. Era muy divertido. Éramos detectives en un caso que nos incumbía a las dos. No entraré en detalles. Solo diré que solo nos importaba una persona a la cual habíamos perdido y la queríamos de vuelta. Me detengo a citar a Osvaldo Soriano: “Quizás lo único que me propongo escribir es quitarle a la literatura cierta solemnidad que tiene. Tengo poca relación con la crítica. Me importan los lectores, divertirme escribiendo y abrir un mundo que mezcle la aventura con la política y el humor”. Recuerdo que más tarde, debía realizar textos en inglés y me costaba mucho ordenar la información, quizá por querer empezar, no me detenía a pensar. De grande empecé a detenerme a releer lo que escribía. Estas escrituras ya no eran por placer sino por deber, cumplir con el trabajo. Escribir textos es parte de cualquier persona durante toda su vida. Espero que con el tiempo y la práctica, pueda ir resolviendo mis dificultades y continuar avanzando en el aprendizaje de textos. Tengo la esperanza de volver al cariño por escribir textos. pd: acá no me deja poner sangría Martina

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